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De todas las categorías del sorteo de Navidad, la pedrea es la que peor se explica en euros absolutos y la mejor se explica como resta. Cien euros no dicen gran cosa por sí solos; dichos frente a lo que se llevaba gastado esa campaña, dicen bastante. Por eso aquí el antes no es el día del sorteo sino la cuenta acumulada de la compra, y el después es lo que esa cuenta hace cuando aparece un premio de esta clase. Comprar número de lotería en Barcelona se mide, en esta categoría, en unidades de veinte euros recuperadas.

Antes: la cifra que hay que tener apuntada

La unidad de medida de toda la campaña es el décimo, veinte euros. Tres décimos son sesenta euros; cinco, cien; el billete completo de una serie, doscientos. Quien no lleva esa suma anotada tiende a recordar los números que juega y a olvidar el total puesto, que es justamente la cifra contra la que hay que comparar cualquier premio.

A esa cuenta hay que sumar lo que se paga fuera del décimo propio: las papeletas del trabajo, las de una asociación, las que llegan por compromiso. Suelen ser importes pequeños y en aportaciones sueltas, y por eso desaparecen del cálculo. Antes de comprar número de lotería en Barcelona conviene tener las dos partidas juntas, porque la pedrea se entiende solo frente al total.

Después: qué le hace un premio de pedrea a esa cuenta

Cada premio de esta categoría reparte 1.000 € por serie, lo que deja 100 € por décimo. Traducido a la unidad con la que se compró, un premio de pedrea devuelve el importe de cinco décimos. Frente a un gasto concreto, la resta queda así:

  • Si se jugó un décimo, veinte euros, el premio cubre ese décimo y sobran ochenta.
  • Si se jugaron tres décimos, sesenta euros, la campaña queda saldada con cuarenta euros de margen.
  • Si se jugaron cinco décimos, cien euros, la cuenta queda exactamente a cero.
  • Si se jugó una serie completa, doscientos euros, el premio cubre la mitad de lo puesto.
  • Si la aportación fue una participación, se cobra la fracción de esos cien euros que represente el importe jugado.

Ese es el rasgo que distingue a la pedrea del resto del cuadro: no se mide bien por su cuantía, sino por cuántas unidades de compra devuelve. Multiplica por cinco lo pagado por un décimo, y es la proporción más modesta entre las categorías que devuelven más de lo desembolsado, con el reintegro —veinte euros, ni un céntimo más que el precio— como único escalón por debajo.

¿Y si el décimo premiado se había repartido entre varios?

La resta se aplica en la misma proporción a cada bolsillo. Quien puso la mitad recupera cincuenta euros de los cien; quien puso una cuarta parte, veinticinco. La cifra global apenas se comenta cuando se reparte, y sin embargo cada participante está en la misma posición relativa que si hubiera jugado solo: recupera cinco veces lo que puso.

Por qué al comprar número de lotería en Barcelona esa resta ocurre más veces

La razón es que esta categoría agrupa 1.794 premios por serie, muy por encima de cualquier otra del sorteo. Frente a un único primer premio o un único segundo, aquí hay 1.794 números distintos con derecho a esos cien euros por décimo, lo que explica que en cualquier grupo numeroso de jugadores aparezca casi siempre alguno.

Importa aclarar cómo se entra: hace falta que el número jugado coincida por completo con uno de esos 1.794, sin aproximaciones ni coincidencias parciales de ninguna clase. Quien decide comprar número de lotería en Barcelona no mejora su posición en esta categoría eligiendo una terminación concreta, porque aquí no cuenta la última cifra, cuenta el número entero.

Los cien euros por décimo se cobran completos. La exención cubre los primeros 40.000 € de cualquier premio, de modo que esta categoría queda muy lejos de la frontera a partir de la cual se practica retención, igual que ocurre con el reintegro, con los quintos de 6.000 € y con los cuartos de 20.000 € por décimo.

Es una diferencia discreta pero real frente a los premios altos, donde la cifra que se pronuncia y la que se ingresa no son la misma. Aquí la resta sobre lo gastado se puede hacer con el número anunciado, sin corregir nada después. El plazo, eso sí, es el mismo de tres meses desde el sorteo, y en importes pequeños es donde más veces se agota por desidia.

Antes de pagar conviene decidir qué se hará con el después

Cuando aparece un premio de esta categoría, lo habitual es que el dinero vuelva de inmediato al mismo sitio del que salió, en forma de décimos para el año siguiente o de una participación más. Merece la pena decidirlo antes y no en caliente, porque comprar número de lotería en Barcelona con el importe de una pedrea recuperada es exactamente el mismo gasto que hacerlo con dinero corriente: cien euros son cinco décimos, vengan de donde vengan.

Y conviene decirlo sin adornos: la pedrea es la forma más frecuente de recuperar parte de lo puesto, no una manera de que el sorteo salga a cuenta. La cuenta de la campaña la cierra el total gastado, en el que entran también todos los décimos que no devolvieron nada. Antes de sumar unidades, ver qué números siguen ofreciéndose para el sorteo de diciembre ayuda a fijar el desembolso con las cifras delante; en Lotería Castillo cada número se muestra con las series de que dispone, que es lo que permite calcular por adelantado cuánto se pone y cuánto devolvería cada categoría.