El cuadro de premios del sorteo de Navidad se suele leer de arriba abajo, del primer premio a la pedrea, y así el Gordo queda como una cifra sin comparación posible. Hay otra manera de leerlo que dice bastante más sobre el dinero: convertir un décimo del primer premio en unidad de medida y preguntar cuántos décimos premiados de cada categoría harían falta para igualarlo. La respuesta ordena el cuadro de otra forma y, sobre todo, permite mirar lo que cuesta estar en cada una de esas posiciones. Quien va a comprar número de lotería en Ciudad Real paga veinte euros por unidad, y esa es la única cifra que se repite en todas las filas.
Un décimo del primer premio como unidad de medida
El primer premio reparte cuatro millones de euros por serie y cada serie se divide en diez décimos, de modo que a la unidad de veinte euros le corresponden cuatrocientos mil. Esa es la vara. La columna de la derecha no es un ranking de importes: dice cuántas unidades premiadas de cada categoría hacen falta para reunir la misma cantidad.
| Categoría | Importe al décimo | Unidades equivalentes a un décimo del primer premio |
|---|---|---|
| Segundo premio | Ciento veinticinco mil euros | Algo más de tres |
| Tercer premio | Cincuenta mil euros | Ocho |
| Cuartos premios | Veinte mil euros | Veinte |
| Quintos premios | Seis mil euros | Alrededor de sesenta y siete |
| Pedrea | Cien euros | Cuatro mil |
| Reintegro | Veinte euros | Veinte mil |
La distancia entre el primer premio y el segundo, vista así, es sorprendentemente corta: tres unidades y pico. La distancia con la parte baja del cuadro, en cambio, se dispara, y ahí es donde la lectura empieza a ser útil.
Lo que costó ocupar cada posición equivalente
La segunda cuenta es la que casi nunca se hace, y es la del desembolso. Si cada una de esas unidades es un décimo de veinte euros, ocupar cada posición equivalente supone haber pagado una cantidad muy distinta. Poco más de sesenta euros en el caso del segundo premio; ciento sesenta en el del tercero; cuatrocientos en el de los cuartos; alrededor de mil trescientos cuarenta en el de los quintos. Ochenta mil euros harían falta para sostener las cuatro mil unidades de pedrea. Y para las veinte mil del reintegro, cuatrocientos mil euros exactos.
Puesta la escalera completa, se ve lo que ninguna lista de premios enseña: cuanto más se baja en el cuadro, más se acerca el coste de la posición al importe que devuelve, hasta que los dos se tocan. En la fila de arriba, veinte euros están enfrente de cuatrocientos mil; en la de abajo, cuatrocientos mil enfrente de cuatrocientos mil.
El punto exacto en que el coste iguala al premio
Ese punto es el reintegro, y por eso conviene entenderlo bien: devuelve veinte euros por décimo, exactamente el precio pagado por esa unidad, ni un céntimo más. Es la única casilla del cuadro que no multiplica nada, sino que anula el gasto de esa unidad concreta. Al comprar número de lotería en Ciudad Real esa casilla es la que más veces aparece, y su función económica no es ganar, es dejar el desembolso de ese décimo a cero.
Lo que esta equivalencia no dice
Conviene marcar los límites de la comparación antes de sacarle conclusiones que no tiene. No dice nada sobre probabilidades: la tabla mide cuantías, no opciones de que salgan. Tampoco describe ninguna conducta real, porque nadie reúne cuatro mil décimos premiados de pedrea ni sería sensato intentarlo; las posiciones equivalentes son una forma de medir, no un plan.
Y hay un matiz que rompe la simetría por arriba: los importes de las filas altas están sujetos a retención fiscal por encima de cierto umbral, mientras que los de las filas bajas se cobran íntegros. Sumar veinte mil reintegros no es lo mismo que cobrar un premio grande, aunque las dos columnas den la misma cifra. La equivalencia sirve para ordenar el cuadro, no para igualar situaciones.
Bajando a lo que de verdad se compra, la unidad de partida vuelve a ser la misma para todo el mundo, y hay cuatro cosas que no cambia ninguna categoría del cuadro:
- El décimo cuesta veinte euros y la serie completa, con sus diez décimos, doscientos.
- Los cien mil números en juego, del cero al noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve, valen lo mismo.
- El premio se calcula sobre el décimo, no sobre el número entero ni sobre lo que se gastó en total.
- Comprar número de lotería en Ciudad Real no da ninguna ventaja de precio por elegir una cifra u otra.
- El plazo para reclamar cualquier importe es de tres meses desde el sorteo del veintidós de diciembre.
Con una participación la vara sigue funcionando, con una advertencia: lo que se mide es la parte del décimo que el papel respalda, no lo entregado, porque quien la reparte añade un donativo que fija él y que hay que preguntar antes de pagar. Dos personas que ponen la misma cantidad pueden estar respaldando fracciones distintas, y la equivalencia se calcula siempre sobre la fracción.
Para qué sirve medir en décimos del primer premio
Sirve para dos cosas concretas y para ninguna más. La primera, ver que la parte alta del cuadro está mucho más apretada de lo que sugiere el titular del Gordo, y que un tercer premio no es una versión menor del primero, sino una octava parte de una de sus unidades. La segunda, entender por qué las casillas pequeñas no cambian una economía doméstica aunque aparezcan a menudo: hacen falta muchísimas para acercarse a una sola de las grandes.
Lo demás sigue siendo lo de siempre, y no lo mueve ninguna tabla: el desembolso se decide antes, el documento hay que guardarlo y el plazo corre igual para todos. Si la duda está en qué queda registrado al pagar, merece la pena mirar qué información acompaña a cada décimo en el momento de la compra, que es la recomendación que Lotería Castillo repite cada campaña. Comprar número de lotería en Ciudad Real cuesta veinte euros por unidad; lo que esta lectura del cuadro añade es una idea clara de la distancia real entre una casilla y otra, no una expectativa de recorrerla. Comprar número de lotería en Ciudad Real seguirá siendo, con o sin equivalencias, un gasto de resultado incierto.