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Las cantidades del sorteo de Navidad están publicadas de antemano y no se mueven: el décimo cuesta 20 €, la serie completa de diez décimos cuesta 200 €, el sorteo se celebra el 22 de diciembre y hay tres meses desde esa fecha para presentar cualquier décimo premiado. El cuadro reparte, por serie, 4.000.000 € en el primer premio, 1.250.000 € en el segundo, 500.000 € en el tercero, 200.000 € en cada uno de los dos cuartos, 60.000 € en cada uno de los ocho quintos y 1.000 € en cada uno de los 1.794 premios de la pedrea. Quien va a comprar número de lotería en Galdácano tiene ahí todos los datos que necesita. Lo que casi nunca se hace con ellos es multiplicar cada cuantía por el número de premios que tiene su categoría, y ese producto cambia por completo la forma del cuadro.

Las mismas cifras, traducidas a la unidad que se paga

El cuadro está calculado por serie y lo que se compra en la ventanilla es un décimo, o sea, una décima parte de esa serie. Pasar de una columna a la otra es dividir entre diez, y conviene hacer esa división antes que ninguna otra cuenta: las cantidades que circulan cuando se habla del sorteo suelen ser las de la serie completa, no las que corresponden a una unidad suelta de veinte euros.

  • Primer premio: 400.000 € al décimo, un solo número en todo el sorteo.
  • Segundo: 125.000 € al décimo, también un único número.
  • Tercero: 50.000 € al décimo, un único número.
  • Cuartos: 20.000 € al décimo, dos números premiados.
  • Quintos: 6.000 € al décimo, ocho números premiados.
  • Pedrea: 100 € al décimo, cinco veces lo que cuesta comprar número de lotería en Galdácano por unidad.

Fuera de esa lista queda el reintegro, que paga 20 € por décimo y coincide con el precio de la unidad, y quedan también las aproximaciones a los números anterior y posterior de los tres primeros premios y las centenas de cada uno de ellos. Ninguno de esos tres mecanismos se comporta igual que las casillas anteriores, y por eso se tratan aparte.

Lo que aparece al multiplicar cada cuantía por su número de premios

Con las dos columnas delante se puede hacer la operación que nadie hace: cuánto dinero mueve cada categoría en conjunto, no cuánto paga a un décimo. Por serie, el primer premio reparte esos 4.000.000 €, porque es un único número. La pedrea, con 1.794 premios de 1.000 €, reparte 1.794.000 €. El segundo, 1.250.000 €. El tercero, 500.000 €. Los ocho quintos suman 480.000 € entre todos. Los dos cuartos, 400.000 €. Las seis categorías juntas mueven 8.424.000 € por serie, sin contar reintegros, aproximaciones ni centenas.

Ordenadas así, de mayor a menor volumen, la lista queda en un orden distinto del que se recita siempre: primero, pedrea, segundo, tercero, quintos y cuartos. Los cuartos, que pagan mil veces el precio de un décimo, mueven menos dinero que los quintos, que pagan trescientas veces. Y la pedrea, la categoría de la que nadie presume, queda en segunda posición del reparto por delante del segundo premio.

Por qué la pedrea mueve más dinero que el segundo premio

Porque el volumen de una categoría no depende de lo alto que pague, sino del producto entre lo que paga y cuántas veces lo paga. El segundo premio entrega una cantidad muy grande a un solo número; la pedrea entrega una cantidad pequeña casi mil ochocientas veces. Es la diferencia entre concentrar y repartir, y explica por qué la categoría más modesta del cuadro es también la que llega a más décimos en manos de más gente. No cambia nada de lo que le conviene esperar a quien compra, porque cada número sigue teniendo la misma posición de partida entre los cien mil que van del 00000 al 99999; cambia la idea de qué es lo que hace el sorteo con el dinero.

Qué significa ese reparto para quien pone veinte euros

Traducido a la unidad que se paga, el reparto por volumen dice algo muy concreto: la mayor parte de los décimos que cobran algo lo cobran por las casillas de abajo, y esas casillas devuelven cantidades pequeñas sobre un desembolso pequeño. Cien euros de pedrea sobre veinte pagados, o veinte euros de reintegro que dejan la unidad en cero, son los importes que más veces se presentan a cobro, y son también los que menos se mencionan cuando se habla del sorteo de diciembre.

Por eso, al comprar número de lotería en Galdácano conviene mirar el cuadro entero y no solo su primera línea. La cifra que encabeza la lista es la que menos veces se reparte de todas; la que la sigue en volumen es la que menos suena. Ninguna de las dos se puede dar por descontada, y ninguna cantidad del cuadro es previsible: son los importes que paga cada categoría si toca, no lo que va a ocurrir.

Sobre todo lo anterior se aplican dos reglas que no figuran en la tabla y que cambian lo que llega de verdad a la cuenta. La primera es fiscal: los premios superiores a 40.000 € tributan al 20 % sobre el exceso. Un quinto de 6.000 € o un cuarto de 20.000 € se cobran íntegros; un tercero de 50.000 € deja 48.000 €, porque los 10.000 € que superan el umbral pagan 2.000 €. Cuanto más arriba está la casilla, mayor es la parte del importe que queda por encima de esa línea.

La segunda es de plazo: tres meses desde el 22 de diciembre para presentar el décimo, y el margen es idéntico para un reintegro de veinte euros y para el primer premio. Pasado ese tiempo no hay reclamación posible, así que el volumen que reparte cada categoría solo se convierte en dinero cobrado si el resguardo aparece dentro de la fecha. En Galdácano (Galdakao), como en cualquier otro sitio, esas dos condiciones se aplican igual, porque no dependen del punto de venta sino del propio sorteo.

Qué se lleva exactamente quien decide comprar número de lotería en Galdácano

Se lleva una participación de veinte euros en un reparto cuya forma ya está decidida: seis categorías con cuantías fijas, un número de premios fijo en cada una y un volumen total que no cambia por el número elegido ni por el sitio donde se pague. Quien quiera repasarlo con las cifras delante puede comparar el importe de cada categoría con lo que cuesta la unidad antes de decidir cuántos décimos compra. Lotería Castillo publica esas cuantías completas durante toda la campaña.

Visto de este modo, comprar número de lotería en Galdácano no es apostar por una cifra: es entrar en un reparto donde la casilla más famosa mueve mucho dinero una sola vez y la más olvidada lo mueve poco casi dos mil veces. Saber cuál es cuál no mejora ninguna probabilidad, pero sí evita la sorpresa de descubrir, el 22 de diciembre, que las cantidades del cuadro y las de un décimo suelto nunca fueron las mismas.