Décimo, serie y fracción son tres palabras que aparecen juntas en cualquier explicación del sorteo de Navidad y que casi nunca se necesitan hasta que hay que repartir un gasto. Mientras se compra en solitario, basta con saber que comprar número de lotería en La Rinconada cuesta 20 € por unidad. La pregunta llega cuando la misma numeración la quieren varias personas, porque entonces hay que saber en cuántos trozos se puede partir aquello y cuánto pone cada uno.
Por eso el recorrido de este texto no va de lo barato a lo caro ni define las tres palabras una detrás de otra. Va por el número de personas que pueden estar detrás de la misma numeración: una, diez, once y las que hagan falta. En cada escalón cambia la unidad de la que se habla y cambia lo que pone cada persona, y esa es toda la diferencia práctica entre los tres términos.
Una persona: el décimo, 20 €
El décimo es la unidad mínima que el sorteo pone a la venta y cuesta 20 €. Da derecho a la décima parte de lo que se anuncie por serie para esa numeración, y ese derecho es completo: no está condicionado a que aparezcan los otros nueve décimos ni se reduce si aparecen. Una sola firma detrás, un solo papel y un solo importe.
La palabra fracción designa exactamente lo mismo. Es el término que figura impreso para indicar qué parte de la serie es ese papel, no una unidad más pequeña ni más barata: cuesta los mismos 20 € y da el mismo derecho. Quien oiga que alguien ha comprado una fracción y quien oiga que ha comprado un décimo está oyendo la misma operación por el mismo dinero.
¿Cuántas personas caben dentro de un solo décimo?
Las que decida quien lo haya pagado, porque a partir de ahí ya no interviene el sorteo. Un décimo no se puede subdividir en unidades oficiales más pequeñas, pero sí se puede repartir por acuerdo privado en papeletas, con un importe jugado que fija quien organiza el reparto y un donativo aparte cuya cuantía hay que preguntar en cada caso. La diferencia con los escalones anteriores es de fondo: hasta aquí las divisiones venían hechas por la emisión, y de aquí en adelante las hace una persona.
Diez personas: la serie, 200 €
La serie son los diez décimos de una misma numeración reunidos, y cuesta 200 €. Es también la unidad en la que están escritos los premios: cuando se anuncia una cantidad por serie, hay que dividirla entre diez para saber qué le corresponde a cada papel. Un premio de 60.000 € por serie deja 6.000 € por décimo, y el reintegro devuelve 20 € por décimo, que es justo lo que costó la unidad.
Como unidad de reparto, la serie admite hasta diez personas poniendo 20 € cada una sobre el mismo número, sin que ninguna dependa de las demás para cobrar. Cada uno tiene su papel, cada uno lo presenta por su cuenta y cada uno cobra lo suyo. Es el reparto más limpio que existe, porque no hace falta ningún acuerdo previo: la división ya viene hecha por el propio sorteo. Diez personas que decidan comprar número de lotería en La Rinconada sobre la misma numeración pueden agotar así una serie entera sin deberse nada entre sí.
Once personas: el punto donde comprar número de lotería en La Rinconada obliga a mirar la serie
Aquí es donde la palabra serie deja de ser un tecnicismo. Si once personas quieren la misma numeración con un décimo cada una, no caben en una serie, porque una serie solo tiene diez. El desembolso conjunto son 220 €, y el décimo número once tiene que salir de otra serie de ese mismo número, porque cada numeración se emite en varias.
Lo importante para la cuenta es que eso no cambia nada del dinero: ese décimo cuesta los mismos 20 € y da exactamente el mismo derecho que los diez anteriores. Si la numeración resulta premiada, cobran los once por igual, cada uno el importe que corresponda al décimo, sin que se reparta entre ellos ni se diluya por ser más. La serie ordena la emisión; no reparte el premio entre quienes lo tengan.
Por debajo del décimo, el número de personas ya no lo fija el sorteo sino quien reparte. Una papeleta de 4 € jugados sobre un décimo representa la quinta parte de esa unidad y, mirada desde arriba, la cincuentava parte de una serie completa. Da derecho a esa misma proporción de lo que el décimo cobre, sea cual sea la categoría que salga, y a nada más: el donativo va aparte, no juega y no se recupera.
- Un décimo: 20 €, una sola persona detrás y el derecho completo sobre su parte de la serie.
- Una fracción: la misma cosa y el mismo precio; la palabra indica qué parte de la serie es ese papel.
- Una serie completa: 200 €, hasta diez personas con un décimo cada una y sin acuerdos entre ellas.
- Once personas: 220 €, décimos de dos series distintas de la misma numeración, con idénticos derechos.
- Una participación de 4 €: la quinta parte de un décimo, más el donativo que fije quien la reparta.
- Quien va a comprar número de lotería en La Rinconada solo elige entre estas unidades: no hay ninguna otra.
Lo que no cambia por repartir
Ninguno de los escalones anteriores altera el precio unitario, que sigue siendo el mismo se compre una unidad o veinte, ni el cuadro de premios, que está escrito por serie y se traduce a décimos con una división entre diez. Tampoco cambia el plazo: tres meses desde el 22 de diciembre para presentar cualquier resguardo, sea de un décimo propio o del décimo que respalda un puñado de papeletas.
Lo único que cambia de verdad al repartir es cuántas personas tienen que hacer algo para que el dinero llegue a cada bolsillo. Con décimos, cada uno se ocupa de lo suyo; con participaciones, todo pasa por quien las emitió. Antes de decidirlo conviene consultar cómo se ofrecen los décimos de un mismo número y qué queda acreditado con cada una; en Lotería Castillo esa información acompaña al precio. Puesto así, comprar número de lotería en La Rinconada es antes que nada una decisión sobre en cuántas manos se quiere que esté la misma numeración, y solo después una cuestión de cuánto suma el total.