Cien euros por décimo: eso es un premio de la pedrea, y la cifra dicha así no significa nada, porque un importe solo cobra sentido junto a la unidad con la que se compara. Aquí se mide el mismo premio cinco veces seguidas, empezando por la medida más cercana a quien pagó y terminando por la más lejana. Primero, qué parte del gasto de la campaña repone; después, cuántas veces vale el papel premiado; luego, qué lugar ocupa dentro de su serie; a continuación, qué bloque de dinero mueve la categoría entera; y al final, lo que ninguna de esas cuentas recoge. Quien va a comprar número de lotería en Mazarrón se reconocerá antes en los primeros pasos que en los últimos, porque el dinero se entiende mejor desde el sitio del que salió.
Paso uno: medido sobre el desembolso completo de la campaña
El supuesto de partida es una peña de dieciséis personas que pone 40 € cada una. Son 640 € y treinta y dos décimos de números distintos, una escala corriente cuando el gasto se reparte entre compañeros y cada cual prefiere estar en varios números antes que en uno solo.
Sobre ese desembolso, un premio de la pedrea aporta 100 €. Es menos de la sexta parte de lo puesto: quedan 540 € que ese premio no repone y que nadie va a devolver. Es la medida más incómoda de las cinco y también la más honrada, porque es la única que incluye lo que costaron los otros treinta y un décimos. Casi nunca se hace, y por eso va la primera: cuando el gasto se mide entero, esta categoría recorta la factura del año, no la cancela.
Paso dos: medido sobre los 20 € que cuesta comprar número de lotería en Mazarrón
Basta cambiar de unidad para que la misma cantidad parezca otra cosa. El premio recae sobre un décimo que costó veinte euros, de modo que devuelve cinco veces el precio de esa unidad concreta. Es una proporción alta frente a la del reintegro, que devuelve exactamente lo pagado y ni un euro más, y muy pequeña frente a la de cualquier categoría situada por encima.
Las dos lecturas son ciertas a la vez y no se contradicen: la primera compara el premio con todo lo gastado y la segunda con una sola unidad. Al comprar número de lotería en Mazarrón conviene decidir de antemano cuál de las dos se va a usar en diciembre, porque las sobremesas del día del sorteo suelen empezar con una y terminar con la otra sin que nadie avise del cambio.
¿Y si ese décimo lo habían pagado dieciséis personas?
Entonces hay que dividir antes de comparar. Los 100 € se reparten en dieciséis partes de algo más de seis euros, mientras que cada persona había puesto cuarenta. La relación entre el premio y el precio del décimo no ha cambiado —siguen siendo cinco veces— pero la relación entre lo que cobra cada uno y lo que puso cada uno es muy distinta. Son dos cuentas que se confunden con facilidad cuando el reparto se lleva de memoria y no por escrito.
Paso tres: medido dentro de la serie a la que pertenece
Subiendo un escalón, el premio deja de valer 100 € y pasa a valer 1.000 €, que es la cifra que esta categoría tiene asignada por serie. Esos mil euros se dividen entre los diez décimos en que se corta cada serie, y de ahí salen los cien de antes. Los otros nueve décimos están en manos ajenas y cada uno de ellos cobra lo mismo, sin que la existencia de los demás reste nada a ninguno.
Aquí se ve por qué en el sorteo de Navidad la cifra que se canta y la que llega a una cuenta nunca son la misma en ninguna categoría. La diferencia está en el tamaño del salto: en la pedrea es corto y no engaña a nadie; en los premios altos separa una situación de otra por completo.
La última unidad de medida es la del sorteo entero. La pedrea agrupa 1.794 premios de 1.000 € por serie, muchos más que cualquier otra categoría del cuadro. Su dinero no está concentrado en una combinación ni en unas pocas: está esparcido por todo el rango de números, del 00000 al 99999, y esa dispersión es exactamente lo que explica la cuantía baja de cada premio.
- Medido sobre los 640 € de la peña: repone menos de la sexta parte del gasto.
- Medido sobre lo que cuesta comprar número de lotería en Mazarrón: cinco veces los veinte euros de la unidad premiada.
- Medido sobre el reparto entre dieciséis personas: poco más de seis euros para cada una.
- Medido por serie: mil euros, de los que solo una décima parte llega a cada décimo.
- Medido por categoría: el mayor número de premios del sorteo y, aun así, la cuantía más baja por encima del reintegro.
Paso cinco: lo que no cabe en ninguna de esas medidas
Ninguna de las cuentas anteriores menciona impuestos, y no hace falta que lo haga: los 100 € quedan muy por debajo de los 40.000 € a partir de los cuales se retiene el veinte por ciento sobre el exceso, así que lo anunciado coincide con lo ingresado. El plazo sí queda fuera y sí importa: son tres meses desde el 22 de diciembre para presentar el título, los mismos que rigen para el primer premio y los mismos en Mazarrón que en cualquier otro punto del país. Un importe pequeño se queda dormido en un cajón con una facilidad que un importe grande no tiene, y vencido el plazo la medida deja de ser cien euros para ser cero.
Queda además una cuestión de método. Esta categoría obliga a mirar el número completo, mientras que el reintegro se resuelve con la última cifra; quien se detiene ahí está dando por revisada una hoja que no ha revisado. Con treinta y dos papeles sobre la mesa, la comprobación hay que hacerla uno a uno y sumar después. Al comprar número de lotería en Mazarrón repartiendo el dinero en muchas unidades pequeñas, el trabajo del día del sorteo crece al mismo ritmo que el desembolso. En los justificantes de Lotería Castillo figuran el número, la serie y la fracción de cada operación, de modo que quien quiera tener el recuento cerrado antes de diciembre puede consultar qué incluye exactamente cada décimo del sorteo de Navidad y anotarlo al lado de lo que ha puesto cada persona.