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Las explicaciones del décimo, la serie y la fracción suelen bajar desde arriba: primero el número, después la serie, al final el papel que uno tiene en la mano. Este texto hace el camino contrario y sube. Empieza por el euro suelto, que es lo que de verdad hay al principio, y va escalando hasta la unidad más grande, comprobando en cada peldaño qué cantidad hace falta para alcanzarlo y qué se recibe al llegar. El supuesto es sencillo: alguien dispone de 310 € para toda la campaña y quiere saber en qué se traducen antes de comprar número de lotería en Mejorada del Campo.

Paso uno: el euro suelto, que por sí mismo no compra nada

Los 310 € del supuesto no son una cantidad que el sorteo sepa traducir directamente. El sorteo de Navidad no vende dinero jugado, vende piezas de un tamaño fijo, y cualquier presupuesto tiene que caber dentro de ese tamaño o quedarse fuera. Los peldaños son los mismos en Mejorada del Campo que en cualquier otro sitio, porque los fija la emisión y no el mostrador. Es la primera cuenta que hay que hacer y la que nadie hace: no cuánto se quiere gastar, sino cuánto de lo que se quiere gastar es convertible.

De ahí que en este peldaño la respuesta sea todavía negativa. Un euro no es una unidad de juego, ni diez, ni diecinueve. Por debajo del primer escalón el dinero no participa en el sorteo del 22 de diciembre de ninguna forma, por mucho que esté apartado y contado.

Paso dos: la participación, un trozo de una pieza ya pagada

Antes de llegar al primer escalón de venta aparece una figura intermedia que confunde a mucha gente porque se paga con cantidades pequeñas: la papeleta de participación. No es una unidad menor que se compre al Estado, es un reparto privado de una pieza que ya compró alguien y que ya está pagada entera.

Esto tiene una consecuencia directa sobre el dinero: lo que da derecho a cobrar no es lo que se entregó por la papeleta, sino la parte del décimo que esa papeleta respalda. El donativo que suele acompañarla lo fija quien organiza el reparto, varía de un caso a otro y no participa en el sorteo, así que hay que preguntarlo antes y no suponerlo. Con 310 € se pueden tener participaciones en muchos números distintos sin haber comprado jamás una pieza completa.

Paso tres: el décimo, el primer escalón que se paga al comprar número de lotería en Mejorada del Campo

Aquí empieza la venta propiamente dicha. El décimo cuesta 20 € y es la unidad mínima que se adquiere en un punto autorizado; su nombre técnico, fracción, designa exactamente lo mismo y no una tercera categoría de papel. Con el presupuesto del supuesto salen quince décimos, 300 €, y sobran diez euros.

Ese décimo es al mismo tiempo la unidad que se paga y la unidad que cobra. Todas las cuantías que se anuncian en voz alta el día del sorteo hay que dividirlas entre diez antes de que signifiquen algo para quien tiene uno de estos papeles, y esa división es la operación que más veces se olvida al comprar número de lotería en Mejorada del Campo por primera vez.

¿Por qué sobran diez euros?

Porque el escalón no admite medios pasos. Diez euros no compran medio décimo: o se completan hasta veinte y se convierten en una unidad más, o se quedan fuera del sorteo. La única vía por la que ese resto puede acabar jugando es la del peldaño anterior, entrando en el reparto de una pieza que ha pagado otro, con lo que ello implica: la cantidad que respalda esa aportación tiene que quedar escrita en alguna parte.

Paso cuatro: la serie, doscientos euros, la unidad en la que hablan las cifras oficiales

Diez décimos del mismo número y la misma emisión forman una serie completa, que cuesta 200 €. Es la unidad en la que están redactadas todas las cuantías del cuadro de premios: cuatro millones de euros por serie en el primer premio, un millón doscientos cincuenta mil en el segundo, quinientos mil en el tercero, mil euros por premio en la pedrea. Ninguna de esas cifras corresponde a nadie que tenga un solo papel.

El presupuesto del supuesto da para una serie entera y cinco décimos más de otros números, o para quince números distintos con un décimo en cada uno. Es la decisión de fondo de toda la campaña y no tiene respuesta correcta: concentrar los 310 € en un número multiplica por diez lo que se cobraría si ese número sale, y deja fuera los otros catorce que se habrían tenido.

El peldaño más alto es el único que no está a la venta. Cada uno de los números del 00000 al 99999 se emite en varias series, y comprar todas las series de un número no es una operación que exista en un mostrador. Por eso nadie puede decir cuánto cuesta un número: cuesta lo que cuesten las piezas que se consigan de él, y hasta ahí llega la aritmética.

  • Diez euros o menos: por debajo del primer escalón; solo juegan dentro del reparto de una pieza ajena.
  • Veinte euros: un décimo, la unidad mínima con la que se puede comprar número de lotería en Mejorada del Campo y la que cobra.
  • Doscientos euros: una serie completa, la unidad en la que se anuncian los premios.
  • Trescientos diez euros: quince décimos y un resto de diez que no llega al escalón siguiente.
  • El número completo: no es una unidad de venta y por eso no aparece en ninguna tarifa.

Recorrida la escalera de abajo arriba se ve que solo hay dos peldaños en los que se toma una decisión con dinero: cuántas unidades de veinte euros se compran y si se concentran o se reparten. Todo lo demás es aritmética fija. Quien vaya a comprar número de lotería en Mejorada del Campo puede repasar en qué unidades se vende la Lotería de Navidad antes de decidirlo, y conviene que el justificante recoja el número, la serie y la fracción de cada pieza, como hace Lotería Castillo, porque son los tres datos con los que después se traduce cualquier cuantía anunciada a la cantidad que corresponde a un papel concreto.