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Comprobar un décimo del sorteo del 22 de diciembre consiste en averiguar qué parte del dinero puesto vuelve. Nada más. Quien acaba de comprar número de lotería en Pineda de Mar tiene delante un puñado de papeles de 20 € y un cuadro de premios que se reparte sobre cien mil casillas, del 00000 al 99999; la comprobación es el trabajo de cruzar una cosa con la otra hasta que sale una cifra en euros.

Ese trabajo se cuenta casi siempre por fuentes —dónde mirar— o por categorías, de la más alta a la más baja. Aquí se ordena por otra cosa: por cuánta información del resguardo hay que leer en cada paso. Primero lo que se resuelve con una sola cifra, después lo que exige tres, luego lo que exige las cinco y, al final, lo que no está en el número y sin embargo decide si el dinero se cobra. El supuesto es una compra de seis décimos de seis números distintos: 120 € en total.

El supuesto, antes de leer ninguna cifra

Seis papeles sobre la mesa, cada uno con un número de cinco cifras, una serie y una fracción impresas. Seis casillas ocupadas de las cien mil, y seis últimas cifras distintas de las diez posibles, porque los números se eligieron sin repetir terminación. Esa es toda la posición, y de ella cuelga cada resta que viene después.

  • Desembolso total: 120 €, seis décimos a 20 €.
  • Casillas ocupadas: seis de cien mil.
  • Terminaciones cubiertas: seis de las diez que existen.
  • Datos por papel al comprar número de lotería en Pineda de Mar: número, serie y fracción.
  • Objetivo de la comprobación: una sola cifra, la que vuelve de esos 120 €.

Conviene tener las seis referencias apuntadas antes del sorteo y no reconstruirlas después de memoria. Un número mal recordado no se detecta al comprobar: se comprueba tranquilamente un número que nunca se compró.

Lo que se resuelve leyendo una cifra tras comprar número de lotería en Pineda de Mar

La última cifra del primer premio determina el reintegro. Las diez terminaciones posibles reparten el mapa en diez bloques de diez mil casillas cada uno, así que uno de cada diez números del sorteo lleva reintegro, y quien tenga seis terminaciones distintas de las diez está mirando seis de esos bloques. Lo que devuelve es exacto: 20 €, el precio del décimo, ni un euro más.

Es la comprobación más barata en tiempo y la que más papeles descarta de una pasada, porque basta con un vistazo a la cifra final de cada uno. También es la que menos paga, y por eso se salta con frecuencia: 20 € parecen poco hasta que se recuerda que son exactamente el coste de uno de los seis papeles comprados.

Por qué esta cifra no descarta nada más que lo suyo

Que un número no lleve reintegro no significa que no tenga premio, y que lo lleve no significa que no tenga otro mayor. El reintegro corre por una vía propia: es la última cifra del primer premio, y se cobra al margen de cualquier otra categoría. De modo que la lectura rápida de la última cifra sirve para saber si vuelven 20 €, y no sirve para dejar de mirar el resto del papel. En Pineda de Mar y en cualquier otro sitio, ese es el orden de dos gestos distintos, no de dos alternativas.

Lo que exige leer tres cifras: la centena

El siguiente escalón consume tres cifras del número, las tres primeras. Cada uno de los tres primeros premios arrastra a los 99 números restantes que comparten con él esas tres cifras iniciales: son sus compañeros de centena. No hace falta comparar el número entero, basta con ver si las tres primeras coinciden con las de un premio mayor y la quinta no.

Es el tramo que más se salta de todos, porque no figura en las listas cortas que solo publican los números cantados. Su cuantía la fija el cuadro oficial del sorteo y no está entre las altas, pero se cobra igual que cualquier otra y sale de un papel que ya se había dado por perdido. Quien haya optado por comprar número de lotería en Pineda de Mar repartiendo el gasto en seis números distintos tiene aquí seis comparaciones de tres cifras contra tres premios: menos de un minuto de trabajo para un tramo que cuesta dinero dejar sin mirar.

Aquí se compara el número completo, casilla por casilla. Las casillas que pagan por coincidencia exacta son trece: la del primer premio, la del segundo, la del tercero, las dos de los cuartos y las ocho de los quintos. A ellas se suman las 1.794 casillas de la pedrea por serie y las seis casillas de las aproximaciones, que son el número inmediatamente anterior y el inmediatamente posterior a cada uno de los tres primeros premios.

Traducido al décimo, que es la unidad que se ha pagado: 400.000 € el primero, 125.000 € el segundo, 50.000 € el tercero, 20.000 € cada cuarto, 6.000 € cada quinto y 100 € cada premio de la pedrea. Sobre los 120 € del supuesto, cualquiera de esas cifras cambia la cuenta por completo; la de la pedrea, sin ir más lejos, ya devuelve cinco décimos de los seis comprados. Esta es la lectura lenta y la única que hay que hacer con las cinco cifras delante y no de memoria.

Lo que no es una cifra del número y decide el cobro

Quedan dos datos impresos que no forman parte del número y sin los cuales la comprobación no termina: la serie y la fracción. No cambian si hay premio ni cuál es, porque el cuadro se anuncia por serie y todos los décimos de un mismo número premiado cobran lo mismo; sirven para identificar el papel concreto y para acreditar cuál es el que se presenta. Y queda un tercer dato que no está impreso en ninguna parte: quién puso el dinero, que es lo que decide a quién pertenece lo que vuelva.

Cerrada la lectura, la resta es una sola: lo cobrado menos los 120 € puestos. Ayuda no depender de una lista escrita a mano para hacerla, porque el fallo caro de esta cuenta no suele ser un error de cálculo sino un papel que no se comprobó; tener a la vista el detalle de cada décimo con su número, su serie y su fracción convierte la comprobación en un cotejo y no en un ejercicio de memoria. Lotería Castillo conserva ese desglose asociado a la compra, y con él comprar número de lotería en Pineda de Mar termina donde debe terminar: en una cifra concreta, no en la sensación de que quizá quedaba algo por mirar.