De todo el recorrido del dinero en el sorteo de Navidad, cobrar es el único tramo en el que el importe se mueve de verdad hacia el bolsillo. Todo lo anterior son cifras escritas. Quien decide comprar número de lotería en Pinto paga 20 € por décimo y ocupa una casilla de las cien mil que se sortean el 22 de diciembre; lo que ocurre después es que esa casilla, si el cuadro la alcanza, lo envía a una ventanilla concreta, y no todas las casillas van a la misma.
Lo habitual es contar el cobro de menos a más: primero los premios pequeños, que se pagan en el mostrador, y al final los grandes, con su papeleo. Este texto lo recorre al revés y con otro criterio: por cuántas de las cien mil casillas del sorteo desembocan en cada ventanilla. Se empieza por la que atiende a una sola casilla y se termina por la que atiende a diez mil. El supuesto es fijo: ocho décimos comprados, 160 € puestos.
La ventanilla de una sola casilla
Hay exactamente una casilla de las cien mil que paga 4.000.000 € por serie, es decir, 400.000 € a cada décimo. Un solo número entre 00000 y 99999. Esa ventanilla no está en un mostrador: los importes altos se cobran a través de una entidad financiera colaboradora, con identificación del titular y con el papel presentado en persona o por quien esté autorizado para hacerlo.
La cuenta de lo que llega tampoco se hace en el mostrador. De los 400.000 € que corresponden al décimo, la retención sobre el exceso deja 328.000 € abonados, y el abono llega ya descontado sin que el titular tenga que hacer gestión alguna por ello. Es la única casilla del mapa que obliga a decidir a nombre de quién se presenta el papel antes de moverlo, porque a partir de ese momento la titularidad ya está fijada. Sobre los 160 € del supuesto, esta es la casilla que lo cambia todo y también la que menos comparte con las demás: no hay ninguna otra igual.
Las trece casillas del cuadro alto
Sumando el primer premio, el segundo, el tercero, los dos cuartos y los ocho quintos, las casillas que cobran por coincidencia exacta de las cinco cifras son trece. Trece de cien mil, y entre ellas está la única frontera fiscal del sorteo: por encima de 40.000 € se retiene, por debajo no.
Lo que cambia de una casilla a otra dentro del tramo no es solo la cifra, sino el trámite. Los importes menores del grupo, como los 6.000 € de un quinto, pueden resolverse dentro del circuito de venta según el límite que cada punto tenga fijado; por encima hay que acudir a una entidad financiera colaboradora, con el papel delante y con la identificación de quien cobra. Y en tres de las trece casillas el abono llega con la retención ya practicada, porque son las únicas cuyo importe al décimo supera el mínimo exento. Las otras diez se entregan por su importe completo.
Dos décimos de la misma casilla se cobran dos veces
Si dentro de esos ocho papeles hubiera dos del mismo número premiado, no se presentan como uno solo ni se suman para nada. Cada décimo es un título independiente de 20 €, cobra su importe por separado y aplica su propio mínimo exento. Dos décimos de un quinto premio son dos cobros de 6.000 €, y ninguno de los dos alcanza el umbral de retención por el hecho de estar juntos.
Las mil setecientas noventa y cuatro casillas de la pedrea
La pedrea reparte 1.794 premios de 1.000 € por serie, que al décimo son 100 €. Es la primera ventanilla con volumen real: casi dos mil casillas del mapa frente a las trece anteriores, y todas ellas se resuelven en el punto de venta, sin identificación, sin retención y sin más trámite que entregar el papel y recoger el dinero.
En euros sobre el supuesto, y midiéndolo por lo que costó comprar número de lotería en Pinto, cada acierto de pedrea devuelve el importe de cinco décimos de los ocho pagados. Es también el tramo con más papeles sin cobrar, precisamente porque no aparece en las listas cortas y porque cien euros no dejan la misma huella en la memoria que una cifra grande. La ventanilla está abierta los mismos tres meses que para el resto, en Pinto y en cualquier punto de la red.
Hay una parte del mapa que no cobra por coincidir, sino por vecindad. Las aproximaciones alcanzan al número inmediatamente anterior y al inmediatamente posterior de cada uno de los tres primeros premios: seis casillas más. Las centenas alcanzan a los 99 números que comparten las tres primeras cifras con cada uno de esos tres premios. Y en todos esos casos el papel se presenta exactamente igual que cualquier otro, con la diferencia de que su titular casi nunca lo espera.
Esa es la razón práctica de que convenga cotejar los ocho números completos y no solo buscar el propio en el listado. La ventanilla de la vecindad no llama a nadie: hay que llegar a ella con el papel comprobado. Quien acaba de comprar número de lotería en Pinto y guarda los resguardos sin repasarlos pierde antes por aquí que por cualquier otro sitio.
La ventanilla más concurrida al comprar número de lotería en Pinto
El último tramo es el más poblado con diferencia. La última cifra del primer premio da derecho al reintegro, y como hay diez terminaciones posibles, diez mil de las cien mil casillas del sorteo lo llevan. Devuelve 20 € por décimo, es decir, exactamente lo que costó el papel: ni un céntimo de ganancia, ni un céntimo de pérdida sobre esa unidad.
- Casilla única: 400.000 € al décimo, entidad financiera, 328.000 € tras la retención.
- Trece casillas altas: de 6.000 € a 400.000 €, con entidad financiera de por medio en la parte alta del tramo.
- 1.794 casillas de pedrea por serie: 100 € al décimo, cobro en el punto de venta.
- Casillas vecinas: 99 por centena y dos por cada aproximación de los tres primeros premios.
- Diez mil casillas de reintegro: 20 €, el precio exacto de comprar número de lotería en Pinto por una unidad.
Las cinco ventanillas comparten dos condiciones y solo dos: hace falta el papel y hace falta estar dentro de los tres meses siguientes al sorteo. Pasado el plazo, el derecho se extingue en todas por igual, valga 20 € o valga 328.000 €. Conviene por eso tener localizado el desglose desde el primer día y no el 21 de marzo: tener registrada cada compra con su número, su serie y su fracción es lo que permite saber a qué ventanilla toca ir y con qué papel. Lotería Castillo mantiene ese registro asociado a cada décimo, y con él comprar número de lotería en Pinto acaba en un cobro identificado y no en una carpeta de papeles que nadie repasa hasta que ya no sirven.