El cuadro de premios del sorteo de Navidad se suele leer por lo que paga cada casilla, de arriba abajo. Puede leerse igual de bien por lo contrario: por cuántos papeles alcanza cada una. Recorrido así, el cuadro se pone del revés, porque las casillas que llegan a más manos son las que menos dan y al final quedan las que solo tocan una vez. Sobre ese recorrido se comparan aquí las dos unidades con las que se puede comprar número de lotería en Premiá de Mar: el décimo entero de 20 € y una papeleta con 0,50 € de importe jugado, que respalda la cuadragésima parte de un décimo.
Las dos columnas avanzan a la vez de abajo arriba. En el tramo ancho del cuadro se parecen mucho más de lo que se supone; en el estrecho se separan hasta lo irreconocible. Y hay una línea, la fiscal, que solo cruza una de las dos.
El tramo ancho: las casillas que alcanzan a más papeles
Abajo del todo está el reintegro, que es la casilla que más lejos llega porque le basta con que coincida una cifra, la última. Devuelve 20 € al décimo, es decir exactamente lo pagado, y 0,50 € a la papeleta, exactamente el importe jugado y ni un céntimo del donativo. Es la única casilla del cuadro que en la columna de la izquierda deja el desembolso a cero.
Justo encima está la pedrea, que reparte 1.794 premios de 1.000 € por serie, o sea 100 € al décimo y 2,50 € a la papeleta. Entre las dos casillas se reparte la inmensa mayoría de los papeles premiados del sorteo, y las dos comparten un rasgo que las de arriba no tienen: en la columna de la papeleta dejan cantidades tan pequeñas que muchas veces ni se reclaman, aunque estén perfectamente premiadas.
El tramo intermedio: ocho quintos y dos cuartos
Subiendo un peldaño, la frecuencia se desploma de golpe. Los quintos premios son ocho y pagan 60.000 € por serie, 6.000 € al décimo y 150 € a la papeleta. Los cuartos son solo dos, con 200.000 € por serie, 20.000 € al décimo y 500 € a la papeleta.
Este tramo es el que peor se conoce del cuadro, precisamente porque queda en tierra de nadie: ni se reparte a miles ni sale en los titulares. Y es donde la comparación entre las dos unidades empieza a doler, porque la misma casilla que en un caso resuelve un gasto grande, en el otro deja una cantidad que se agradece y poco más.
Por qué la frecuencia y la cuantía apuntan en sentidos contrarios
- Reintegro: la casilla de mayor alcance del cuadro; devuelve 20 € al décimo, justo lo que costó comprar número de lotería en Premiá de Mar por esa unidad, y 0,50 € a la papeleta.
- Pedrea: 1.794 premios por serie; 100 € al décimo y 2,50 € a la papeleta.
- Ocho quintos: 6.000 € al décimo y 150 € a la papeleta.
- Dos cuartos: 20.000 € al décimo y 500 € a la papeleta.
- Tercero, segundo y primero, uno de cada: 50.000 €, 125.000 € y 400.000 € al décimo; 1.250 €, 3.125 € y 10.000 € a la papeleta.
Leída de arriba abajo, la lista es una escalera de cuantías; leída de abajo arriba, es una escalera de alcance que baja mientras la otra sube. Ninguna de las dos lecturas es más verdadera, pero solo la segunda explica por qué comprar número de lotería en Premiá de Mar en formato pequeño tiene sentido para unas casillas y no para otras.
El tramo estrecho: las tres casillas que se reparten una sola vez
Arriba quedan tres casillas y cada una existe una única vez por sorteo: el tercer premio, con 500.000 € por serie y 50.000 € al décimo; el segundo, con 1.250.000 € y 125.000 € al décimo; y el primero, con 4.000.000 € por serie y 400.000 € al décimo. En la columna de la papeleta de 0,50 € eso se traduce en 1.250 €, 3.125 € y 10.000 €.
A este tramo hay que añadirle las aproximaciones a los números anterior y posterior de los tres primeros premios y las centenas, que reparten sin llegar a ser casillas principales. Conviene fijarse en lo que ocurre aquí con las dos columnas: la de la izquierda entra en cantidades que cambian una situación económica, mientras la de la derecha sigue dando cifras que se pueden nombrar de corrido. Es la misma casilla y es el mismo número; lo que cambia es cuánto de él se compró.
Hay una frontera que atraviesa el cuadro en horizontal y no coincide con ninguno de los tres tramos anteriores: los premios superiores a 40.000 € tributan al 20 % sobre el exceso. En la columna del décimo la cruzan las tres casillas del tramo estrecho, y solo esas; un cuarto premio de 20.000 € al décimo se ingresa entero, y un tercero de 50.000 € deja 48.000 € porque solo tributan los diez mil que sobran.
En la columna de la papeleta esa línea no la cruza nada por sí mismo, porque ni siquiera la casilla más alta llega a los 40.000 € en esa fracción. Eso no significa que el asunto no la afecte: la retención se practica sobre el premio antes de que se reparta, de modo que lo que después se distribuye entre las papeletas es lo que ha quedado. Conviene preguntárselo a quien las emite, igual que conviene preguntar el donativo, que lo fija el emisor, varía y no juega.
Para quién es cada unidad al comprar número de lotería en Premiá de Mar
El décimo es para quien quiera que las siete casillas del cuadro le respondan con la cifra completa, incluidas las de abajo: 20 € que vuelven íntegros con el reintegro y 100 € de pedrea son cantidades que se reclaman siempre. Pide poner 20 € por unidad y tener el título guardado durante meses, con tres meses más desde el sorteo para presentarlo.
La papeleta es para quien busca estar dentro de un número por una cantidad pequeña, sabiendo que el tramo ancho del cuadro le va a devolver calderilla y que solo el estrecho le va a dar una cifra reconocible. Ninguna de las dos unidades mejora las opciones del número, que son idénticas: lo que se elige es la porción. Lotería Castillo detalla número, serie y fracción en cada operación, que es el dato con el que se levanta la columna de la derecha de cualquier lista como la de arriba, así que quien quiera hacer la cuenta con datos propios puede consultar las condiciones del décimo de Navidad antes de elegir. Comprar número de lotería en Premiá de Mar por una vía o por otra no cambia el cuadro; cambia en qué columna se lee.