Hay una línea invisible que atraviesa el cuadro de premios y que casi nunca se dibuja: la de los 40.000 €. Por debajo de esa cifra, un premio llega entero a quien lo cobra; por encima, se le descuenta una parte antes de entregarlo. Quien va a comprar número de lotería en Reus paga veinte euros por un décimo que puede acabar a un lado o al otro de esa línea, y este texto compara precisamente eso: la pedrea, que cae siempre de este lado, y el segundo premio, que cae siempre del otro.
No se comparan aquí por tamaño, que es la manera previsible de hacerlo, sino por su relación con esa frontera. Uno es un premio que nadie tiene que recalcular; el otro obliga a hacer dos operaciones antes de saber de cuánto se está hablando. Esa diferencia de trato explica bastantes malentendidos de sobremesa en Reus y en cualquier otro sitio donde se reparta un décimo entre varias personas.
De este lado de la línea: la pedrea sale entera
La pedrea son 1.794 premios de 1.000 € por serie, lo que se traduce en 100 € por décimo. Está tan lejos del umbral de los 40.000 € que la cuestión de la retención ni siquiera se plantea: lo que dice el cuadro es exactamente lo que se entrega. No hay exceso que gravar, no hay porcentaje que aplicar y no hay diferencia entre la cifra que se lee y la que se cobra.
Esa transparencia tiene una consecuencia práctica en el reparto. Si un décimo con pedrea estaba dividido entre cinco personas, cada una recibe veinte euros y la cuenta se cierra en el acto, sin que nadie tenga que explicar por qué falta algo. Los premios pequeños del cuadro tienen esa virtud administrativa: se dividen limpiamente porque no ha intervenido nada entre la lista oficial y el bolsillo.
¿Qué relación guardan esos 100 € con lo que se pagó?
El décimo cuesta 20 €, de modo que la pedrea devuelve cinco veces el precio del papel. Conviene decirlo así, en relación con el desembolso, y no como una cantidad suelta: cien euros parecen poco al lado de las cifras que se nombran en diciembre, pero son la única casilla del cuadro que mucha gente llega a ver de cerca alguna vez. Y son cien euros sin descuento ninguno, que es más de lo que puede decir cualquier premio de la mitad superior.
Del otro lado de la línea: el segundo premio llega mermado
El segundo premio son 1.250.000 € por serie, es decir, 125.000 € por décimo. Aquí sí hay que cruzar la frontera. Los premios superiores a 40.000 € tributan al 20 % sobre el exceso, así que de los 125.000 € se descuentan primero los 40.000 € exentos, quedan 85.000 € gravados, se retienen 17.000 € y llegan 108.000 € netos por décimo.
Lo importante no es la cantidad retenida, sino que aparece un paso intermedio que del otro lado de la línea no existe. La cifra publicada deja de ser la cifra cobrable, y quien reparte tiene que trabajar con dos números en lugar de con uno. Ese trabajo extra es lo que la pedrea ahorra y lo que cualquier premio grande impone, sin excepciones.
Cuántas casillas pequeñas caben en una grande
Puestos los dos premios en la misma unidad —lo que queda por décimo después de todo—, la comparación se puede hacer con una división: 108.000 € entre 100 € dan 1.080. Harían falta mil ochenta décimos premiados con pedrea para reunir lo que deja un solo décimo del segundo premio ya limpio de retención. Con esa proporción a la vista, hay cuatro cosas que conviene tener claras:
- Un décimo puede llevar pedrea y no llevar nada más; son premios que se cobran por sí mismos.
- La pedrea se paga por número premiado, no por proximidad a ninguna otra casilla del cuadro.
- El reintegro es cosa aparte: devuelve los 20 € del décimo por la última cifra del primer premio.
- El plazo de tres meses para cobrar rige igual para los 100 € que para los 108.000 €.
- Al comprar número de lotería en Reus no se elige el lado de la frontera: se elige el número.
Antes de decidir cuánto poner conviene ver qué queda acreditado al pagar un décimo de la lotería de Navidad, porque el documento es el mismo para todas las casillas del cuadro. Lotería Castillo cobra el precio oficial del décimo sin recargo sobre esa cifra, de modo que comprar número de lotería en Reus cuesta lo mismo tanto si el papel termina de un lado de la frontera como del otro.
El lado de la pedrea le interesa sobre todo a quien reparte papeletas en un grupo grande y quiere que las cuentas se cierren solas. Cien euros por décimo se dividen sin discusión, no exigen ningún cálculo previo y no dejan a nadie esperando una explicación. Para ese tipo de reparto, la ausencia de retención vale más que la cuantía.
El lado del segundo premio le interesa a quien va a manejar cifras grandes aunque sea de forma hipotética: a quien organiza una peña con muchos participantes y quiere dejar por escrito que el reparto se hará sobre los 108.000 € netos, no sobre los 125.000 € del cuadro. Es una precaución barata que se toma en diciembre y evita una conversación incómoda en enero.
En Reus, como en el resto del territorio, la frontera está en el mismo punto y el precio no cambia con ella. Comprar número de lotería en Reus da acceso al cuadro entero, a las casillas que se cobran íntegras y a las que no, y saber de antemano en qué se diferencian es lo único que se puede preparar antes del sorteo. Lo demás lo decide el bombo, y ahí no hay nada que ordenar.