El calendario de este sorteo se suele contar hacia delante, como una cuenta atrás que termina el veintidós de diciembre. Aquí se cuenta de otra manera: se toma esa mañana como eje y se emparejan los tramos que quedan a un lado con los que le corresponden al otro. Cada día anterior al sorteo tiene su reflejo en un día posterior, y quien va a comprar número de lotería en San Pedro del Pinatar entiende mejor su desembolso viendo esa simetría que repasando fechas en fila.
Las cifras fijas del calendario, antes de moverse por él
Conviene poner delante lo que no cambia, porque es lo único que permite comparar tramos entre sí:
- El décimo cuesta veinte euros durante toda la campaña, y el billete completo, doscientos.
- El sorteo se celebra el veintidós de diciembre y hay cien mil números posibles, cada uno emitido en varias series.
- Quien decide comprar número de lotería en San Pedro del Pinatar elige la unidad, no el precio: billete, décimo o fracción.
- Los premios se cobran dentro de los tres meses siguientes a esa fecha.
- El reintegro devuelve veinte euros por décimo, exactamente lo que costó.
- El donativo de una papeleta lo fija quien la reparte, varía en cada caso y hay que preguntarlo.
De esas seis líneas, cinco son iguales para todo el mundo y la última es la única que se decide caso por caso. Por eso la unidad de medida de este texto no es el euro sin más, sino los céntimos de donativo por cada euro que efectivamente concurre al sorteo: es la única cifra del calendario que depende de por dónde entre el dinero, y la única que ninguna fecha corrige después.
Primer par: el día en que se entrega el dinero y el día en que se devuelve
El primer tramo anterior es el más corto de todos, porque dura lo que dura una operación. Se entrega un importe y se recibe un papel. El tramo posterior que le corresponde es igual de breve: se presenta ese papel y se recibe un importe. Entre uno y otro pueden pasar meses, pero los dos actos son el mismo movimiento en direcciones opuestas, y por eso se leen juntos.
La simetría, sin embargo, no es perfecta, y ahí está lo interesante. Lo que sale en el primer día y lo que vuelve en el segundo no se miden con la misma vara si por medio hay una papeleta. Cuando se entregan veinte euros por un décimo entero, el papel devuelto ampara veinte euros jugados. Cuando lo entregado son ocho euros por una papeleta que declara jugar seis con cuarenta, el papel ampara seis euros con cuarenta y el euro y sesenta restantes ya no pertenecen al calendario del sorteo: han salido de él el mismo día de la entrega.
¿Qué parte de lo entregado vuelve por ese camino?
Con ese supuesto de cálculo, el donativo son veinticinco céntimos por cada euro jugado. La cifra no describe ninguna papeleta concreta, porque cada una fija la suya, pero sirve para ver el mecanismo: los seis euros con cuarenta que juegan son los que se emparejan con el día del cobro, y lo donado no tiene pareja al otro lado del eje. Esa cantidad representa algo menos de un tercio del décimo, así que si el papel llevara pedrea, cien euros por décimo, le tocarían treinta y dos; y si llevara el primer premio, cuatrocientos mil por décimo, le tocarían ciento veintiocho mil. En ambos casos el donativo se queda fuera de la operación, y en ambos casos hay que haberlo preguntado antes de entregar el dinero, no después.
Segundo par: las semanas del reparto de papel y las del reparto del premio
El segundo tramo anterior son las semanas en que un mismo décimo se divide entre varias personas. No es un tramo administrativo, es un tramo de dinero: alguien adelanta veinte euros y los va recuperando en fracciones, y mientras esa recuperación no se completa hay un desfase que alguien está financiando. En muchas casas de San Pedro del Pinatar ese desfase dura semanas y nadie lo llama de ninguna manera, pero existe y tiene un importe.
Su reflejo al otro lado del eje son las semanas en que ese mismo décimo, si resultó premiado, se reparte de vuelta. La operación es idéntica y la cantidad, distinta: se divide una cifra entre las mismas personas y en las mismas proporciones. Quien llevaba una quinta parte del décimo cobra una quinta parte del premio, ni más ni menos, y eso vale igual para cien euros que para cuarenta mil. La proporción que se fijó en el tramo anterior es la que gobierna el posterior, y por eso el reparto del papel merece más cuidado del que suele recibir.
El tramo anterior se cierra cuando ya no quedan unidades a la venta. A partir de ese punto el importe deja de admitir cambios: no se puede añadir una fracción más ni retirar la puesta. Su pareja al otro lado es el último día del plazo de tres meses, cuando el premio deja de admitir cobro. Los dos son puertas que se cierran, una sobre el dinero que entra y otra sobre el dinero que sale, y las dos tienen la misma consecuencia práctica: lo que no se hizo antes, ya no se hace.
La diferencia entre ambas puertas es de coste. Llegar tarde a la primera cuesta exactamente cero, porque nadie ha pagado nada; llegar tarde a la segunda cuesta el premio entero, sea cual sea. Vale la pena decirlo así de crudo, porque el tramo previo se vigila mucho y el posterior se vigila poco, cuando es el único de los dos donde el descuido tiene precio. Quien decide comprar número de lotería en San Pedro del Pinatar debería anotar las dos fechas el mismo día, y no solo la primera.
El eje: comprar número de lotería en San Pedro del Pinatar es mirar esa mañana desde los dos lados
Puestos así los tres pares, el calendario deja de ser una lista y pasa a ser una balanza. A cada acto anterior le corresponde uno posterior con el mismo peso: se entrega y se cobra, se reparte el papel y se reparte el premio, se cierra la venta y se cierra el plazo. Lo único que no encuentra pareja al otro lado es el donativo, y eso es justamente lo que lo distingue del precio. Los veinte euros del décimo pueden volver enteros con un reintegro; los céntimos donados por cada euro jugado no vuelven nunca, ni con reintegro ni con primer premio.
Esa asimetría no es un defecto ni un abuso: es la definición de lo que una papeleta es, y quien la reparte suele decir a qué se destina. Lo que sí conviene es tenerla medida antes de entregar nada, porque después el calendario no ofrece ninguna ocasión de revisarla. Operadores como Lotería Castillo dejan constancia del importe y de la fecha de cada operación, que es lo que permite emparejar más tarde cada tramo con el suyo. Comprar número de lotería en San Pedro del Pinatar con esa simetría en la cabeza no cambia el precio, que sigue siendo el mismo todo el año, pero sí cambia lo que se sabe del propio dinero: cuánto de lo entregado concurre al sorteo, cuánto no, y en qué fecha exacta deja de poder recuperarse cada cosa. Antes de ver qué unidades siguen a la venta y a qué precio, esas tres respuestas valen más que cualquier cuenta atrás.