El cuadro de premios del sorteo de Navidad casi siempre se lee de arriba abajo, empezando por la cantidad mayor y bajando hasta la pedrea. Aquí se lee por otro lado: por lo que costaría asegurarse cada casilla. Quien va a comprar número de lotería en Sueca descubre entonces que el cuadro tiene solo tres precios, no una docena, y que uno de ellos es un número tan grande que sirve para entender de golpe por qué esto no es una operación de cálculo sino un sorteo.
Los tres precios son 200 €, 20 € y una cifra de siete dígitos. El primero es lo que cuesta la única garantía que se puede comprar entera. El segundo es lo que cuesta la entrada a todas las demás casillas, que valen todas lo mismo a la hora de pagar y no valen nada igual a la hora de cobrar. El tercero es lo que costaría no dejarse ninguna, y es el que conviene tener en la cabeza cuando alguien propone cubrir cosas.
La única casilla que tiene precio de certeza: el reintegro, 200 €
El reintegro se resuelve con la última cifra del número y solo hay diez cifras posibles, así que diez décimos terminados en diez cifras distintas agotan las diez opciones. Esa cobertura cuesta 200 € y asegura una devolución de 20 €. Es la única línea del cuadro que un particular puede cerrar por completo, y consiste en poner 200 € por delante para que vuelvan 20 € seguros.
Dicho así suena a mal negocio, y es precisamente el punto: no es un negocio. Los otros 180 € no desaparecen, quedan repartidos entre diez números que siguen en el sorteo con todas las demás casillas abiertas, pero ninguna de ellas está asegurada por haber pagado esa cantidad. La certeza que se compra con 200 € es pequeña y exacta; todo lo demás que hay en esos diez papeles sigue siendo incierto, y ningún importe cambia esa condición.
Las demás casillas: la misma entrada de 20 € y ninguna garantía
A partir de ahí el cuadro se aplana. Un décimo cuesta 20 € y da acceso, con ese mismo billete de entrada, a cualquiera de las casillas restantes: la más modesta y la mayor se compran por idéntico importe, y no hay forma de pagar más para acercarse a una en concreto. Esto es lo que devuelve cada una de ellas al décimo, que es la unidad con la que se compra:
- Pedrea: 1.794 premios de 1.000 € por serie, que son 100 € al décimo, cinco veces lo pagado.
- Quintos: hay ocho, de 60.000 € por serie, y dejan 6.000 € en cada décimo.
- Cuartos: son dos, de 200.000 € por serie, y corresponden 20.000 € al décimo.
- Tercero, segundo y primero: 50.000 €, 125.000 € y 400.000 € al décimo, una sola vez cada uno en todo el sorteo.
Ninguna de esas cuatro filas admite cobertura. Para asegurar un quinto habría que tener el número que va a salir, y eso solo se sabe el 22 de diciembre. Por eso decir que se cubre algo comprando más décimos es impreciso: se cubre el reintegro, que es cuestión de una cifra, y no se cubre nada más. Lo que hacen los papeles adicionales al comprar número de lotería en Sueca es sumar 20 € firmes al desembolso cada uno, con el mismo acceso y el mismo desconocimiento.
La línea de los 40.000 € y la resta que aparece a partir de ahí
Hay una frontera dentro de la tabla que no tiene que ver con el precio sino con lo que llega a la mano. Los importes que superan los 40.000 € tributan al 20 % sobre la parte que excede de esa cifra, de modo que el tercero se queda en 48.000 € y el segundo en 108.000 €. Al décimo del premio mayor, 400.000 € sobre el papel, le corresponden 328.000 € una vez aplicada esa retención. Por debajo de la línea, en cambio, no hay resta: los 20.000 € de un cuarto llegan completos, igual que los 6.000 € de un quinto, los 100 € de la pedrea y los 20 € del reintegro.
Queda el tercer precio, el que cierra el razonamiento. Los números van del 00000 al 99999, así que comprar un décimo de cada uno son cien mil décimos y 2.000.000 €. Con ese desembolso estarían dentro, por fuerza, todas las casillas del sorteo: el premio mayor, el segundo, el tercero, los dos cuartos, los ocho quintos y los 1.794 premios de la pedrea, además de la décima parte de los papeles cobrando reintegro.
Sumado al décimo, ese conjunto de casillas asciende a 842.400 €, a los que habría que añadir 200.000 € por los reintegros de los diez mil números terminados en la cifra que salga, y lo que corresponda por aproximaciones y centenas, que también se reparten. La certeza absoluta, comprada así, cuesta bastante más de lo que las casillas conocidas del cuadro devuelven. No hace falta llevar la cuenta más lejos: cualquier cobertura parcial funciona con esa misma lógica, solo que sin la garantía. Es la razón por la que este sorteo se juega y no se calcula.
Checklist antes de comprar número de lotería en Sueca
Cinco comprobaciones ordenadas por precio, de lo que se puede asegurar a lo que no se puede asegurar de ninguna manera:
- Que se distinga el reintegro, que devuelve los 20 € pagados, de las casillas que multiplican esa cifra y no se pueden cubrir.
- Que la cobertura completa del reintegro se cuente por lo que es: 200 € puestos para asegurar una devolución de 20 €.
- Que cada papel añadido al montón se apunte como 20 € de gasto cierto, porque comprar número de lotería en Sueca por unidades no reserva ninguna casilla concreta.
- Que en los importes superiores a 40.000 € se cuente la retención del 20 % sobre el exceso antes de dar por hecha ninguna cantidad.
- Que el plazo de tres meses desde el sorteo se aplique igual a los 100 € de la pedrea que a cualquier premio mayor.
Quien quiera repasar cómo se articulan las categorías sobre el precio de la unidad puede consultar el cuadro completo del sorteo de diciembre antes de decidir cuántos décimos entran en la cuenta. Lotería Castillo maneja exactamente las mismas cuantías que cualquier otro punto autorizado, porque el cuadro es único para todo el sorteo. En Sueca eso significa lo mismo que en el resto del país: comprar número de lotería en Sueca cuesta 20 € por décimo, abre las mismas casillas y solo garantiza una de ellas cuando se pagan diez papeles con finales distintos.